
De Áureo Gómez.
LA ULTIMA VEZ.
En el escenario hay un hombre vestido de ciclista pedaleando en una bicicleta estática. Poco a poco va aumentando el ritmo de pedaleo hasta llegar a ser muy intenso. Hace una pantomima de “sprint” final con levantamiento de brazos incluida. Respira agotado y se baja de la bicicleta. Entre vítores saluda al público. Se sube a un podium imaginario, recibe besos imaginarios de las azafatas imaginarias y recibe una medalla imaginaria de un arbitro imaginario. Oye el himno de su país emocionado mientras se lleva la mano al pecho. En ese mismo momento la intensidad de la luz de la sala baja y él se sobresalta y se agacha como esperando un golpe que no llega. Su semblante cambia de feliz a preocupado. Mira hacia todos los lados y precipitadamente se avalancha sobre la bicicleta y pedalea frenéticamente. La intensidad de la luz aumenta y él suspira aliviado. (Oscuro)
(Aparece la mujer con un pelele atado a su espalda. Mirando al público.)
AMPARO: Viene hacia mí con la clara intención de bailar. Estoy tan nerviosa.
(Aparece por el otro extremo el hombre vestido de calle.)
AMPARO: Me prometí no volverlo a hacer. (Le mira) Pero ahora es demasiado tarde. (Él se acicala.) Está ahí plantado a menos de 3 metros. (Vuelve a mirarle.) Lo dicho demasiado tarde. (Haciendo un gesto con la cabeza refiriéndose a él.) Sonríe. No hay duda bailaremos. (Él se aproxima con seguridad, ella gira su cuerpo hacia él.) Me mira a los ojos. (Agacha la cabeza y mira al suelo.) Hoy me he esmerado sacando brillo al parquet... (Ella se da la vuelta mirando todo el suelo. Él la agarra con firmeza.) Me agarra con firmeza. Mi cintura se estremece, el resto del cuerpo también. Empieza el baile. (Él en ese momento agarra el pelele que ella lleva y se lo coloca para bailar. Ella vuelve a su posición inicial. Él hace un gesto amplio y la música sube.) La música está tan alta que todo retumba. (Él empieza a bailar, todo el baile estará sincronizado con lo que Amparo dice.) Me dejo llevar, adelante, atrás, arriba, abajo, me maneja. Me dejo llevar... Me había prometido no volverlo a hacer... pero ahora es demasiado tarde. Me hace girar... tropezamos... y caemos al suelo. (Él se levanta pero deja el pelele en el suelo. Se sacude y se coloca la ropa.) ¡Pelusas! Debajo del sillón hay pelusas... las miro mientras descanso y tomo un poco de aire, ellas también bailan al ritmo de la música, como una discoteca. Mañana mismo doy una pasada con el aspirador. (Él se quita la chaqueta y con un pañuelo se quita el sudor.) Él está sudando. Cuando bailamos se entrega. Para que luego digan. Yo también me entrego en cuerpo y... (Se agacha y desde la posición mira debajo del sillón hacia la misma posición en donde a quedado el pelele tumbado.) Lo dicho mañana mismo doy una pasada con el aspirador y hago redada debajo del sillón. Maldito perro. Hay pelos por todas partes.
(La luz del escenario se cambia a luz de casa. Él le entrega la chaqueta hecha un gurruño, como abrazándolo simulando que dentro va un animal pequeño.)
CASIMIRO: Mira que cachorro tan lindo, es un regalo para ti.
AMPARO: (Escéptica) ¡Hombre! Gracias.
CASIMIRO: Es para que te haga compañía mientras yo estoy en el instituto. No te preocupes me han dicho que no crecerá mucho.
(La mujer da las gracias con un gesto forzado. Él una vez entregada la chaqueta recoge al pelele y se lo va colocando.)
AMPARO: Pero los domingos a las ocho de la mañana cuando el cachorrito de 35 kilos, sí, cuando ese cachorrito tan lindo que no iba a crecer nada, nada, nada, quiere cagar y se pone a aullar y a ladrar como una fiera, la que tiene que hacerle compañía a él... (Casimiro hace gesto de a mí que me cuentas, el perro es tuyo) ... soy yo. En la puta calle, llueva o haga sol. (Se oyen ladridos, y ella realiza una burda pantomima como aburrida.) “Gol” no tires. “Gol” vamos. “Gol” no ladres... “Gol” me cago en tu padre. (Luz de baile, él baila un lento con el pelele.) Ha bajado el ritmo. Ahora muy suave... se separa. Estoy algo mareada.
CASIMIRO: (Él mira de frente al público con su cabeza por encima del hombro del pelele.) He roto mi promesa de no volverlo a hacer.
AMPARO: He roto mi promesa de no volverlo a hacer.
Los dos Nos mentimos.
CASIMIRO: ¡Qué más da! ¿No?
AMPARO: ¡Pues vaya!
CASIMIRO: (Al público) Me tranquilizo. Respiro profundamente. Ella aprovecha y también toma aire, agitada pero sin hacer ruido. Como a mí me gusta. Noto los latidos de su corazón. Extiendo mi mano. Le toco la cara.
AMPARO: Me toca la cara. Se pone serio.
CASIMIRO: También se pone seria. Se me escapa una leve sonrisa.
AMPARO: Yo no veo la gracia por ningún lado.
CASIMIRO: Ella sigue seria.
AMPARO: Reanudamos el meneito otra vez. ¡Otra vez!
CASIMIRO: Pues claro ¡qué pensabas! Uno, dos, uno, dos...
(Él lanza el pelele con violencia al suelo. Oscuro. Mientras el oscuro él coge el pelele del suelo y ella adopta la postura que el pelele dejó cuando fue lanzado. Se oye un portazo. Vuelve la luz de casa.)
AMPARO: (Levanta la cabeza) Ya se ha ido. (Se limpia la sangre de la nariz.) Si toda la sangre que me hace perder ese hijo de puta la donara... No sé ni lo que me digo. No me quiero levantar. Se está tan bien... aquí en el suelo. La música tan alta hace vibrar el suelo y este me da una especie de masaje en todo el cuerpo. Ojalá no acabe nunca. Se está tan bien así. (Se apaga la música de repente, pues se ha acabado la cinta.) ¡Maldita sea! Justo ahora se acaba la cinta. (Da un puñetazo en el suelo que duele y se sienta enfadada.) Lo mío es de cámara oculta. Seguro que me están grabando. (Busca desesperada por todos los sitios.) ¿Dónde estáis? ¡Malditos! ¡Hijos de puta! Salid... Salid si tenéis huevos. (Se desploma en el sillón.) Todavía estoy aturdida. Me prometo que esta es la última vez que bailo con él.
(Entra el hombre vestido elegantemente como para una gala. Subido en una especie de tarima. Cambia la luz.)
Académico Señoras y señores. Público en general... Muy buenas noches. Ante todo darles las gracias por asistir a esta gala de entrega de premios y desearles que pasen una agradable velada. Este año ha sido muy fácil y no como en anteriores ediciones que hubo que pasar por muchas deliberaciones, votaciones y alguna que otra discusión... este año no. Desde un primer momento se tuvo claro el nombre de nuestra ganadora, pues este año es una mujer. Así que sin más preámbulos voy a abrir el sobre que contiene el nombre de la afortunada, ¡qué nervios!, ¿quién será?... (Ras.) El jurado internacional del cual yo soy portavoz, ha decidido por unanimidad conceder el premio al eufemismo del año a... AMPARO: García. Por favor, Amparo, ponte en pie, límpiate la sangre y sube a recibir tu merecido premio. Un aplauso por favor...
(Amparo sube confundida, recoge el premio, lo muestra. Él se retira ofreciéndole aplausos y se prepara para ser el espejo. Ella sonríe a los flashes. Parece que quiere decir algo pero no le salen las palabras. Luz de casa. Baja de la tarima desconcertada y se sienta de nuevo en el sillón.)
AMPARO: Gracias. Gracias. (Lee la placa del premio, aunque también le podrían haber colgado una banda de Miss que pusiera “EUFEMISMO 2002”) ¿Eufemismo?
ESPEJO: Sí, mujer eufemismo. Del griego euphemismós. Modo de expresar con suavidad o decoro ideas cuya franca o recta expresión sería dura o malsonante. Amparo eso que hace contigo no es bailar.
AMPARO: Gracias espejito. Tú eres el único que no me miente.
ESPEJO: Y qué lo digas... te miente Casimiro, te miente tu madre, tus hermanos, tus amigas, tu padre, te mienten las vecinas... AMPARO:, te miente todo el mundo... y lo peor de todo es que te mientes tú misma.
AMPARO: Todos menos tú.
ESPEJO: Eso es, todos menos yo.
AMPARO: “Espejito, espejito dime quién es la más... no sé, la más...”
ESPEJO: ¿Guapa?
AMPARO: Puede valer.
ESPEJO: Pues tú. Tienes unos ojos preciosos y una sonrisa de anuncio, además eres inteligente, irónica y divertida. Yo creo que estas muy bien para...
AMPARO: ¿... para mis años?
ESPEJO: No en general. Estas muy bien.
AMPARO: Eres un adulador... algún defectillo tendré, ¿no?
ESPEJO: Defectillo no, lo normal, fumas demasiado, alguna arruguilla, un poco de celulitis, que se te caen las tetas...
AMPARO: ¡Oye!
ESPEJO: ... que no tienes ni idea de combinar colores y que el tinte te ha queda horrible.
AMPARO: Esto me pasa por preguntar.
ESPEJO: ¿Amparo...?
AMPARO: (Como enfadadilla) ¿Queeeeé?
ESPEJO: Hoy se ha pasado contigo, no vuelvas a dejarle hacer eso contigo. AMPARO:... eso... no es bailar.
(Ella saca un cigarro pero no tiene fuego. Busca desesperadamente hasta que oye ruido de encendedor. Él desde el espejo se lo ofrece y ella se levanta para encender el cigarrillo.)
AMPARO: Siempre tienes razón... esto no es bailar. (Fuma y se queda pensativa mirando el humo.)
ESPEJO: ¿En qué piensas?
AMPARO: En el día en que le conocí... a veces pienso que debí quedarme en casa.
ESPEJO: Nunca me lo has contado...
AMPARO: Es que no es como para contar... era una reunión familiar o algo así, había venido muchísima gente. Yo no tenía ganas de fiesta, mi situación no era como para echar cohetes así que me retire para estar sola en ese momento apareció él...
(Él ha dejado de ser espejo y aparece por el otro lado. Ella ha empezado a fumar con rabia y cuando él aparece tira el cigarrillo al suelo y lo pisa a la vez que espanta el humo.)
CASIMIRO: ¡Hola!
AMPARO: ¡Ah! Creí que eras mi madre... No sabes lo pesada que se pone cuando me ve fumar. No tendrás un pitillo.
CASIMIRO: No, lo siento. No fumo. Pero tiene razón tu madre.
AMPARO: ¿Perdón?
CASIMIRO: No deberías fumar, perjudica seriamente la salud. Lo dicen ellos... en la cajetilla.
AMPARO:(Le mira de arriba abajo como examinándolo.) ¿Nos conocemos?
CASIMIRO: No que va. Me llamo Casimiro... Casimiro Cortés, soy profesor del instituto... donde limpia tu tía.
AMPARO: ¡Ah!
CASIMIRO: ...ella es la que me ha invitado a la fiesta.
AMPARO: ¡Vaya! ¿Y de que das clases?
CASIMIRO: Soy profesor de físicas... tengo plaza fija.
AMPARO: (Con ironía.) ¡Mira tú, que suerte!
CASIMIRO: Me dijo que estabas algo deprimida... por lo del trabajo.
AMPARO: ¿Te ha contado lo del trabajo...?
CASIMIRO: Si menuda faena... despedirte, así sin más, justo cuando te deja tu novio, no me extraña que estés deprimida... ..
AMPARO: ¿También te contó lo de mi novio?
CASIMIRO: Sí, que te dejo y eso que llevabais juntos un montón de años. Un verdadero sin vergüenza.
AMPARO: ¡Vaya con mi tía! Podía limpiar más y hablar menos.
CASIMIRO: (Se ríe)
AMPARO: Se puede saber de que te ríes.
CASIMIRO: Es que tiene gracia. Te llamas Amparo... y estás en paro. ¿Lo pillas? Amparo, paro.... rima. Es divertido ¿no crees?
AMPARO: (A público.) Lo verdaderamente divertido fue que empecé a salir con él. Por aquella época no tenía nada mejor que hacer. Quedamos un par de veces, pero nada del otro mundo... estuvo bien... sin mas...
CASIMIRO: (A público.) Todo fue de perlas. Las tres primeras citas geniales. Vamos de película. Pero cuando vi que la cosa iba en serio, es decir a la cuarta cita... tuve que decírselo. No sabía como pero tenía que hacerlo... ocultarlo más era absurdo... así que se lo dije decidido... sin más vueltas... cómo se deben hacer estas cosas...
(Van cogidos de la mano. Hasta que Amparo se suelta y se queda atrás.)
AMPARO: ¿Qué te pasa? Casimiro te encuentro raro.
CASIMIRO: Verás... es que...
AMPARO: ¿Qué?
CASIMIRO: Tengo que contarte algo... es importante. Tienes que saberlo...
AMPARO: Me estas asustando.
CASIMIRO: Tranquila mujer...
AMPARO: Pues como empiezas no es para estar relajada... ¡dilo de una vez!
CASIMIRO: es que no se por donde empezar, el caso es que... vamos es que yo... no puedo... bueno poder lo que se dice poder... puedo. Pero no del todo. ¿Me entiendes?
AMPARO: Pues no... si no te explicas más.
CASIMIRO: Mira te lo cuento desde el principio y acabamos antes... Fue hace dos años. Para la fiesta del instituto se organizó un partido de fútbol, el típico partido alumnos contra profesores. Pues resulta que un momento dado, Luis el profesor de Lengua, me pasa el balón. Un pase difícil de controlar pero que controlo con maestría. ¡Lastima! Si yo hubiera sido un poco más alto podría haber sido jugador profesional y de los buenos... Pero volviendo al partido. El marcador 6 a 6, faltan pocos minutos para acabar el encuentro, todo el instituto pendiente de mi dominio de balón, de mis pies, de mi regate, driblo a tres de defensas, uno tras otro, pinpan pinpan y pinpan sin problema. Me encuentro de frente con el portero de los alumnos, Josele un alumno del último curso. Un verdadero armario ropero. Pienso para mí. Intento driblarle o meto un cañonazo... pero descarto el cañonazo, sería la solución más fácil. Así que decido demostrar mi control sobre el esférico... el balón... al balón le llaman esférico...
AMPARO: ¡Acaba ya!
CASIMIRO: ¡Vale!... el caso es que me acerco de frente a Josele para hacerle un regate, amago hacia un lado, amago hacia el otro y él ni corto ni perezoso me da una patada en todos los... tú ya sabes. Una venganza dijo el muy cabrón. Pero si yo nunca le di clase. El caso es que perdí el conocimiento. Pero el partido lo ganamos... me dijeron que Esteban el profesor de Inglés metió el penalti, porque fue penalti... de libro. La cuestión es que la patadita me causo lesiones irreversibles. A Josele no pudimos ni expulsarle pero yo...
AMPARO: ¿Te quedaste impotente?
CASIMIRO: Estás loca. No que va. Yo poder puedo. El médico me dijo que tenía dañado los conductos genitales o algo así de forma irreversible. Que tendría un problema de estre... estere... esterilidi... esterilidad, ¡Cojones!
AMPARO: (A público) Su sinceridad me pareció una virtud más. Si en el fondo, era majo, atento, gracioso, trabajador... de los fijos y con buen sueldo. Físicamente no estaba mal... un poco pesado pero vamos a ver ¿que hombre no lo es...? Además confiaba en mí, se sinceró conmigo contándome algo que muchos hubieran ocultado sobre todo al principio.. Así que de novios su esterilidad la aprovechamos al máximo. Media caja de condones... por si acaso. La que me sobró de mi anterior novio. Y luego a disfrutar de la vida.
CASIMIRO: Nos olvidamos del preservativo para siempre. Menos mal. Ni guiños en la farmacia.
AMPARO: Ni camuflarlos en la cesta de los grandes almacenes, entre las cervezas y las patatas fritas.
CASIMIRO: Ni 4 por 500, con sabores tropicales, en el servicio de tíos.
AMPARO: (Irónicamente) ¿Sabores tropicales? Sabor a goma tropical, ¡Qué asco! Pero un día ya de casados, ¡qué curioso!... le veo dale que te pego. (Él se rasca disimuladamente la entrepierna.) ¿Qué haces?
CASIMIRO: Verás... tengo que contarte algo... es importante. Tienes que saberlo...
AMPARO: Esto me suena. (Amparo mira con mala cara y con tonillo de condescendencia dice) A ver que pasa... pero sin rodeos.
CASIMIRO: Vengo del médico... yo pensaba que tenía una reacción alérgica al gel... ese que compras tú con tantas cosas, con aloe, esencias y todas esas mariconadas... pero no, me ha diagnosticado un herpes genital...
AMPARO: ¿Un qué...?
CASIMIRO: Un herpes.
AMPARO:¿En...? ¿en...? (Señalándose en la entrepierna)
CASIMIRO: Sí... ya se que suena raro.
AMPARO: No entiendo... ¿Pero... cómo?
CASIMIRO: Eso me pregunto yo... he podido cogerlo en un urinario público.
AMPARO: Yo creía que los tíos meabais de pie.
CASIMIRO: Ya..., puede que fuera en la piscina, o en... en... en... en fin el caso es que tendremos que utilizar preservativos hasta nueva orden.
AMPARO: (A público) Me tuve que creer lo del urinario público. Tragué. Pero a partir de entonces, volvieron los condones. Me sentía tan estúpida, mi marido era estéril y teníamos que utilizar preservativos. (Nota un dolor en los riñones) Ahora a la cama sin cenar, siempre que hay baile se me quita el apetito y hasta las ganas de vivir. ¡Esta ha sido la última vez! (Ella se acuesta precipitadamente, se oye el ruido de una meada.) ¡Ahí está! No enciende ninguna luz... y luego la que salpica soy yo.
CASIMIRO: (Entra en la habitación) ¿Estás despierta? Mira, AMPARO:, no sé lo que me ha pasado pero te aseguro que esta ha sido la última vez. Cuando hago cosas así es cómo si me viera desde fuera y no me conociera. Ni yo soy yo. Ni tú eres tú. ¿AMPARO:? ¿Me oyes? (Ella ronca falsamente) Compréndeme, estamos con la evaluación, exámenes por corregir, mucho trabajo acumulado, estrés y para más INRI ha perdido el Madrid. No sé lo que me ha pasado. De verdad no sé lo que me ha pasado.
AMPARO: (A público) ¿Rabia contenida?, ¿estrés?, ¿tu equipo pierde?, pues a bailar con AMPARO:. Le ha venido la jodida evaluación y yo le hago de compresa. Si es normal... para eso estoy aquí.
CASIMIRO: No volverá a ocurrir. (Ronquido) Vamos a hacer... (Ronquido) todo lo posible para que no... (Ronquido) vuelva a ocurrir. (Ronquido) ¿Vale Amparo? (Ronquido) No volverá a ocurrir. (Ronquido) El próximo partido... (Ronquido) lo vamos a ganar... (Ronquido) como sea... (Ronquido)
AMPARO: Hoy lo hemos hecho por el puto fútbol. Lo que me faltaba por oír. Parece que se está durmiendo. La conciencia no le pesa. Sin embargo a mí el dolor no me deja coger una postura cómoda.
CASIMIRO: (Ronquido) No volverá a ocurrir... ¿Verdad mparo? (Ronquido final)
AMPARO: (Amparo se levanta de la cama enfadada) ¡Claro que no volverá a ocurrir! Esta vez no me engaño... no... y no como en mi boda. (Oscuro)
(Suena música de boda, la voz en off suena como ñoña de iglesia con retintín)
VOZ EN OFF: Amparo y Casimiro venís a contraer matrimonio sin ser coaccionados, libre y voluntariamente.
LOS DOS: Sí, venimos.
VOZ EN OFF: Estáis decididos a amaros y respetaros mutuamente durante toda vuestra vida.
LOS DOS: Sí, lo estamos.
VOZ EN OFF: Así, pues, ya que queréis contraer Santo Matrimonio, unid vuestras manos y manifestad vuestro consentimiento ante Dios y su iglesia. Tú, Casimiro, ¿quieres a Amparo como esposa, te entregas a ella y prometes serle fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de tu vida?
CASIMIRO: Sí, quiero.
VOZ EN OFF: Y tú, Amparo, ¿quieres a Casimiro como esposo, te entregas a él y prometes serle fiel en las alegrías y las penas, en la salud y la enfermedad, todos los días de tu vida?
AMPARO: Sí, quiero.
VOZ EN OFF: Por los poderes que la iglesia me otorga, yo os declaro marido y mujer. Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre.
AMPARO: Aunque todo el mundo dice que fue así... están equivocados.
(Suena música de combate de boxeo, la de Rocky podría ser, la voz en off suena a Speaker)
VOZ EN OFF: Buenas noches señores y señoras. Gracias por venir a esta velada tan espectacular. Ya llegan los contendientes. Suben al altar. A nuestra derecha, con calzón negro y pajarita plateada, un peso de 76 Kg y con ganas de conquistar el título, Casimiro “Pies rápidos” Cortés.(Baile de él y vítores) Y a nuestra izquierda con calzón blanco y velo de tul, un peso de 43 Kg, con ganas de que todo termine pronto, la aspirante Amparo “Pobremujernosabedondesemete” García. (Saludos sosos y abucheos) Que los contrincantes se acerquen. Habéis venido aquí por voluntad propia.
CASIMIRO: Sí, por supuesto.
AMPARO: Pfsss.
VOZ EN OFF: Tú Casimiro ¿golpearás a Amparo tu esposa, entregándote en la faena y prometes pegarle a ella y sólo a ella, llueva o haga sol, todos los días de tu vida?
CASIMIRO: Sí. No faltaba más. Para eso estamos.
VOZ EN OFF: Tú, Amparo ¿serás el “puchinbol” de Casimiro, y prometes dejarte pegar para darle alegría y quitarle las penas y el estrés, mientras te quede salud o hasta que pierdas la vida?
AMPARO: Si no queda más remedio.
VOZ EN OFF: Guardad la compostura y las normas, jugad limpio. Y no peguéis golpes por debajo dela cintura ¿Entendido? Sobre todo tú, Amparo. Que no tienes ni idea de lo que duele. (Él hace un gesto llevándose los puños al paquete. Asienten con la cabeza) Juntad vuestros puños. ¡Qué empiece el combate! (Él lanza un golpe y ella se agacha, saliendo hacia el público)
AMPARO: Algo así debió ser pero nadie se acuerda. Nos lo borran de la memoria como lo que comimos ayer...
CASIMIRO: Por cierto... ¿Qué comimos?
AMPARO: No volveré a bailar... Ni un paso, ni un meneito, nada de nada. Me lo prometo a mi misma... y a mi espejo. (Se sienta. Oscuro)
(Luz de casa. Aparece Amparo sentada en el sillón realizando alguna labor lúdica como leyendo un libro, haciendo un crucigrama, petit point, o algo similar.)
AMPARO: (A público) Han pasado tres meses desde la última sesión de baile. ¡Qué alivio! Mi cuerpo se ha recuperado por completo. Me siento pletórica, como nueva. Quizás no me mintió y aquella fue la última vez... la última vez. Ahora puedo disfrutar de mis libros, mis puzzles, mi televisión. Sí que pasa me gusta la televisión. Cómo a todo el mundo. Aunque hoy...
CASIMIRO: ¡Ohé, ohé, ohé!
AMPARO: Aunque hoy está castiga, porque no hay canal que no este verde.
CASIMIRO: (Aparece con una bufanda de su equipo. Gritando y canturreando. Entre frase y frase bebe de una botella. Se le nota que está algo cocidillo.) El partido del siglo ¿sabes?. Pero este de verdad... y no como los anteriores partidos del siglo. Este es el partido del siglo con mayúsculas. ¿Te lo puedes imaginar? Nos jugamos la liga en el último partido. Pero bueno... y tu estás ahí tan tranquila. ¿No vas a ver el partido? (Ella dice que no con la cabeza) Peor para ti, será un partido histórico... Cómo el del 68..., o fue en el 86, ¡Qué más da! Me voy al bar... que he quedado... Amparo, no me esperes despierta llegare tarde, nos iremos a celebrarlo... Hoy haremos historia. (Cánticos de despedida)
AMPARO: Mírenle. Ahí va con quince años de menos... y con unos grados de más... ¡Lástima que no tenga que conducir! (Oscuro)
(Se oye en off los comentarios de un locutor. Los comentarios son sobre una terrible derrota del equipo local con la consiguiente perdida de la liga. Luz de casa. Se oyen cánticos en la calle.)
AMPARO: El partido ha debido terminar. (Cierra el libro. Escucha el jaleo) No distingo los gritos. No sé quién ha ganado. No sé quién ha perdido. Debo ser la única en todo el mundo. (Se sube al sillón) Sola en mi destierro. Como una robinsona. (Pausa, escucha alrededor, un escalofrío recorre su espalda) Tengo un mal presentimiento. Pasos en la escalera. ¡Llaves! Ha regresado muy pronto. Estoy temblando... Presagio de tormenta. (Oscuro)
(Luz de baile. Aparece Casimiro y con un gesto amplio hace que se suba la música. Ella se pone en la espalda otro pelele lo que pasa es que este le representa a él.)
AMPARO: Viene hacia mí con la clara intención de bailar. Estoy tan nerviosa.
(Aparece por el otro extremo el hombre vestido con la ropa del partido.)
AMPARO: Me prometí no volverlo a hacer. (Le mira) Pero ahora es demasiado tarde. (Él se acicala.) Está ahí plantado a menos de 3 metros. (Vuelve a mirarle.) Lo dicho demasiado tarde. (Haciendo un gesto con la cabeza refiriéndose a él.) Sonríe. No hay duda... bailaremos. (Él se aproxima con seguridad, ella gira su cuerpo hacia él.) Me mira a los ojos. (Ella agacha la cabeza y mira al suelo) Hoy también me he esmerado sacando brillo al parquet... (Ella se da la vuelta mirando todo el suelo. Él la agarra con firmeza) Me agarra con firmeza. Mi cintura se estremece, el resto del cuerpo también. Va a empezar el baile. (Oscuro)
(Se oye un golpe sordo y algo que se desploma. Luz de casa. Aparece el pelele de él tirado en el suelo. Ella con una sartén en la mano)
CASIMIRO: Me ha plantado un sartenazo en la cabeza. Me he desplomado como árbol viejo en día de temporal. De mi frente brota un reguero de sangre. Mi rostro se refleja en el parqué.
CASIMIRO: (Le da un golpe) Me da otro golpe para que no despierte. (Otro) Otro por venganza. (Y otro) ¿Y este?
AMPARO: Porque me da la gana.
CASIMIRO: ¡Vale! Tampoco es para que te pongas así. (Al público) Me ata con la correa del perro.
AMPARO: (Golpe) Y este por llamar a mi perro “Gol”. Hace falta ser hortera. (Golpe) Y mira que me venías dando pistas y yo ciega... sí ya lo dice el refrán “no hay más ciego...”
CASIMIRO: ¿Qué miras?
AMPARO: Hay que reconocer que estás guapo... (Golpe)
CASIMIRO: ¡Ay! ¿Y ese?... ¿Porqué?
AMPARO: Y... ¿Porqué no? (Ella no sabe que hacer y duda.)
CASIMIRO: (Al público) No sabe que hacer. Duda. Improvisa. (Ella empieza a desnudarle) ¿Me desnuda? (Ella hace un gesto de que le da lo mismo) Me mira... ¿a qué estoy mono? (Golpe) ¡Oye!
AMPARO: (Golpe) Nada de condescendencias. Si acaso a la noche te pediré perdón. Y te prometeré que no lo voy a volver a hacer. Que estoy arrepentida. Y todo eso de que no sé que me ha pasado y que ha sido la última vez. Aunque tu y yo sabemos que será mentira. (Golpe)
LOCUTOR: Primeras noticias desde la capital. No ha sido un ataque de unos terroristas. Se confirma. La comandante en jefe del ejército de intendencia, la “generala” AMPARO: García, ha derrocado al poder establecido imponiendo de momento un Gobierno Provisional regentado por ella misma. Se declara el estado de sitio en todo el país. La generala es aclamada por todo el mundo. Tenemos noticias de que en breve se dirigirá a toda la población. El gentío grita enervado. El día de la liberación nacional ha llegado. ¡El pueblo es libre! La alegría se palpa en el ambiente. Llega el esperado momento. Nuestra líder se asoma al balcón. Toda la plaza enmudece. Nadie quiere perderse sus primeras palabras... ¡Qué momento señoras y señores! El silencio se oye desde lejos... Ahí esta, dispuesta a hablar y lo va a hacer.
AMPARO: (Se sube a la tarima) ¡Camaradas! Somos libres. (Gritos y aplausos) Hoy decidí dar este “sartenazo” porque la situación era insostenible y porque el amor hacia mi pueblo me lo pedía a gritos. Hoy espero que todos aquellos países que vivan en la misma situación que nosotros hemos vivido hasta ahora se den cuenta de que hay solución. Queremos ser el faro que les guíe hacia un futuro en el que la justicia, el amor y la compresión funcionen. Hay que erradicar el viejo sistema y no volver a mirar atrás. (Más gritos y más aplausos) ¡Querido espejo! Somos libres. (Oscuro)
(Luz de casa. Ella está metida en la cama, él hace de espejo. Se ha retirado el pelele. Ella repite las últimas frases ....Somos libres. Suena un teléfono)
AMPARO: ¿Sí?... ¿Qué no ha ido al instituto?... Me dijo que llegaría tarde por lo del partido... Pero ahora al despertarme veo que no ha pasado la noche en casa... Algo le ha tenido que ocurrir... ¿Cómo no voy a preocuparme?... Llamaré a sus amigos, a los hospitales, a la policía. Si por casualidad va por ahí, que me llame... Gracias. (Hace el amago de levantarse de la cama)
ESPEJO: (Aplaude) No has estado nada mal. Es más diría que has estado genial. Te has ganado cinco minutitos más en la cama. Luego te haces un zumito de naranjas. Tostadas con mermelada... de la que engorda, un café sin sacarina y con azúcar y a esperar el premio de la academia, un Goya a la mejor interpretación femenina. Y luego quizás un Oscar, ¿Quién sabe?
AMPARO: Pero para eso tendría que ensayar, ¿no?.
ESPEJO: Un momento... Eso lo arreglamos enseguida. (Se pone un gorro de policía) Y dice usted que después del partido no volvió por casa. Lo entiendo un 0-7 deprime a cualquiera. Hemos estado preguntando por el barrio y nadie lo ha visto...
AMPARO: (Lloriqueando) Tienen que encontrarle.
POLICÍA: Señora... ¿en casa todo iba bien?
AMPARO: Sí...
CASIMIRO: ¿Está segura?
AMPARO: Por supuesto...
POLICÍA: Por lo que parece las cosas entre ustedes no iban tan bien como quiere hacerme creer.
AMPARO: No entiendo.
POLICÍA: A mí no me gusta andarme con rodeos... Vamos a ver señora su marido... la maltrataba...
AMPARO: ¿Qué...?
POLICÍA: Vamos que si la daba de ostias.
AMPARO: No que va...
POLICÍA: ¡Vamos señora!
AMPARO: Incluso salíamos a bailar de vez en cuando.
POLICÍA: ¿Bailar? Me parece que me está tratando de ocultar algo.
AMPARO: ¿Porqué lo dice?
POLICÍA: Está bien. Los vecinos me han dicho que oían ruidos sospechosos, como de gritos, pasos, golpes.
AMPARO: Ya le he dicho... bailábamos.
POLICÍA: También hemos preguntado a los amigos de su marido y... siéntese, (Ella se sienta) su marido por lo que parece estaba medio encoñ... quiero decir algo liadillo , con una furc... perdón, con una prostituta...
AMPARO: ¿Herpes genital en un urinario público...? (Risas que tornan en llanto)
POLICÍA: ¿Decía?
AMPARO: Eh... Un lío con una mujer pública... Eso es imposible. Casimiro no podría.
POLICÍA: Pues todo parece indicar que así es, la conoció en una despedida de soltero de un tal Federico, ¿lo conoce?, un compañero de “mili”. A ella la hemos intentado encontrar, pero donde trabajaba, ya hace unos días que no la han visto. Todo esto nos lleva a pensar que, como se dice vulgarmente, su marido se ha ido a por tabaco y no ha vuelto. (Oscuro)
(Voces en off, con los comentarios de los vecinos)
“La dejó su marido por una puta. Lo ha dicho la policía”
“Él nunca vino a mi tienda. ¡Era un sin vergüenza”
“Pobrecita y ahora ¿Qué hará?”
“Si por lo menos tuviera hijos”
“Menos mal que no tiene hijos, pobrecitos si no”
“Está un poco...¿? , seguro que no encuentra a nadie”
“No me extraña que la dejara”
“La culpa fue de la familia que se metía mucho en casa”
“Es raro pero sigue comprando dos barras de pan”
“Me ha dicho la del quinto que la pegaba... ¿pegará también a la puta?”
“Esperamos que ella no ponga tan alto la música, no se podía oír nada de lo que decían.”
“Y ahora con quién jugaremos la partida”
“Con lo educado que parecía. A mí siempre me dio los buenos días. Y yo se los devolvía. Pues he estudiado en un colegio de monjas, y no como la portera de enfrente que esa ni ha estudiado ni ná... y luego va diciendo que tiene su portal más limpio que el mío... esta si que es puta y no la que se fue con el Sr. Casimiro...”
CASIMIRO: Hace ya casi un año que me fui con la prostituta. O al menos eso piensan. En el fondo nadie se preocupó realmente por mí... dieron por sentado que yo era un cabronazo... Así que aquí estoy. Dale que te pego. Sólo y desesperado. Se preguntaran ¿porqué? Y la respuesta es... que no lo sé... Estoy anclado a esta bicicleta. Como Sísifo encadenado. Día tras día. Anclado de por vida. Pedaleando y pedaleando para no llegar a ningún sitio. He sido juzgado, condenado y ejecutado en un juicio sin juez, ni abogado, ni jurado.... sólo con verdugo. No recuerdo nada... sólo un golpe sordo que me hizo perder el conocimiento. Y ya desperté en esta bicicleta, en esta maldita bicicleta, que para mas INRI diseñé yo. Bueno, en verdad era un proyecto de los chicos del instituto, que decidí regalar a Amparo, recuerdo perfectamente el día que se la di. Fue en nuestro aniversario... bueno o una semana después. Yo no tengo mucha memoria para las fechas. Pero las caras no se me borra ni una. Cuando me presentan a alguien ¡zas! lo ficho y ya no se me escapa... (Pausa, se da cuenta de que se está yendo por las ramas) Sí ya sé... al grano. El invento en cuestión sirve para generar electricidad, esta compuesto por unas dinamos que unidas a un acumulador guarda la energía necesaria para mantener la electricidad de un hogar un par de horas. Yo se lo regalé con toda la buena intención. Así mientras hacía ejercicio nos ahorrábamos unas pelillas... que hay de malo en eso. Quizás no la debí decir que se estaba poniendo un poco gorda... Ya saben lo de no pesan los años... sino los kilos. La cuestión es que aquí estoy yo, dale que te pego, sin parar... y cuando por algún motivo dejo de dar pedales, porque uno es humano y también se cansa, viene a azotarme para que pedalee... sólo me deja descansar por las noches y no todas... pero lo peor de todo no es esto... ni mucho menos. Lo peor es que me tiene como en un zoo, y no por que me trate como un animal, como un hámster, rueda que te rueda, no... lo peor es que cuando vienen sus amigas me exhibe como una curiosidad... como si yo fuera un bicho raro, no a todas, eso si, sólo a las que ella cree oportuno. A veces cuando dejo de pedalear se presenta ella sola, sartén en ristre y “pumba” gasolina, pero otras veces cuando se abre la puerta veo dibujadas dos siluetas, y siempre ocurre lo mismo primero se oye un Ohhhh!... luego unas risitas... y luego sartenazo al culo. ¡Ale! Y yo a “sprintar” como en el final de una etapa del tour. Lo peor sin duda es esto, que me utiliza de.... ya saben... de ejemplo... Y yo me pregunto ¿Ejemplo de que? pshhh! ¡Silencio!
AMPARO: Un día andando por el barrio alcancé a oír la conversación de unas niñas que jugaban, la hija de María la del 5°, decía a sus amigas. “Mirar” a esa señora. Tenía un señor que la pegaba y se marchó, “ójala” mi papá se “iría” también, para que no haga más daño a mi mamá” Tan sólo 7 años y con semejante deseo. Decidí actuar. Había prometido ser el faro que las guíe... Y hoy mis promesas las cumplo. Dejé en el felpudo de su casa un paquetito.
CASIMIRO: Una sartén envuelta en papel de colores. Menudo regalito.
AMPARO: Un proyecto de libertad con una tarjeta que decía. “De Amparo. 3° B”.
CASIMIRO: Ding, dong.
AMPARO: Cuando abrí ahí estaba María, con la sartén en la mano. ¿Qué clase de broma es esta? Me dijo.
CASIMIRO: Y con razón.
AMPARO: Sé que Juan no llegará, hasta las siete... así que pasa... por tu hija... por ti... por tu espejo.... María entró decidida. Sin dudar. Algo le había empujado desde las tripas. Nos acomodamos en el salón. Tomamos no sólo un café, sino dos, tres y hasta cuatro. Le comenté que Casimiro llevaba tiempo dándome señales pero yo no las hacía caso... porque verse se veían a kilómetros... siempre lo mismo, que no sabemos aparcar, que físicamente somos inferiores, que somos torpes, distraídas, que hasta pasándonos todo el día en la cocina los mejores cocineros son hombres, pero lo peor de todo era cuando soltaba su teoría, porque Casimiro como todo buen hombre tiene su propia teoría...
CASIMIRO: El castigo divino no fue expulsar a Adán y Eva del paraíso y tenernos que ganar el pan con el sudor de nuestra frente. Ni mucho menos. Y eso que trabajar es una verdadera putada. Dios realmente nos castigó obligándonos a procrear juntos. Hombre y mujer, seres de distinta especie, necesariamente tenemos que juntarnos para procrear. Porque, seamos serios, el hombre y la mujer no tenemos nada que ver. Por ejemplo el oso...
AMPARO: ...se junta con la osa, el perro con la perra, el elefante con la elefanta, pero nosotros no...
CASIMIRO: Pues no... el hombre se tiene que juntar con la mujer para evitar la mutua extinción.
Los dos (Él lo dice de verdad y ella con retintín. Burlándose de él) Porque sin duda, el hombre y la mujer somos especies diferentes.
AMPARO: Y se quedaba tan ancho. Lo curioso del caso es que, aunque en un principio me parecía una verdadera jilipollez, con el tiempo le fui dando la razón. Yo no tenía nada que ver con el sujeto que roncaba a mi lado. María devoraba mis palabras como yo las pastas. Una tras otra. Aunque no quiso creerme cuando le dije que CASIMIRO: no se había ido con una prostituta, que la gente estaba equivocada...
CASIMIRO: La gente lo que está es loca. Yo con una furcia, hombre para un rato vale pero vivir con ella. Eso es otra cosa. La gente debería meterse en sus asuntos...
AMPARO: ...no creo que exista otra mujer tan tonta como yo. Menuda “joyita” se iba a llevar. Hice una pausa y le solté serenamente. La gente también piensa que tu marido es una “magníiiifica” persona.
CASIMIRO: ¡Cómo que lo es!... una bellísima persona. Como él no hay dos. Joder, como nos reímos... es graciosísimo. Y si le pides un favor, ten por descontado que te lo hace. Cueste lo que cueste, contra viento y marea Siempre puedes contar con él. Lo dicho como Juan no hay dos... ¡Qué tío!
AMPARO: Ya ves tu marido una bellísima persona, remarque “bellísima” para provocar. María se frotó el muslo derecho y un gesto de dolor le subió a la cara como una arcada. María no comprendía nada, por un momento pensó que yo había matado a mi Casimiro.
CASIMIRO: ¡Qué más quisiera! Para esto, prefiero estar muerto. (Para decir esta frase a dejado de pedalear, la intensidad de la luz baja) Porque vamos a ver que gano yo con todo esto. Trabajar por trabajar. Todos los días igual. Por la mañana, tarde y noche. Sin parar. Sin ver la luz del sol. Qué ironía. Sin ninguna libertad. Sólo hago lo que ella quiere. Yo que genero la energía del hogar, y a cambio sólo recibo comida, ni un poco de amor, ni de cariño, ni siquiera un gracias, nada de nada, sólo comida porque claro comer tengo que comer. Eso sí cuando dejo de pedalear... ¡uy! (Se da cuenta de que ha dejado de pedalear )
AMPARO: María dio un respingo. Las sombras avanzaron. Se le escapó un ¡ay! Serenamente tomé en una mano mi regalo y tendí la otra hacia ella. Tragó saliva y me brindó la suya. Temblorosa. La agarré con fuerza y la guié por todo el pasillo hasta la puerta de la habitación del fondo, dónde yo había instalado la central eléctrica. Anochecía por momentos. Ella me apretó la mano. Me hizo daño. Noté su anillo. Nos miramos a los ojos y serenamente le dije: “Cuando abra esta puerta cambiará tu vida”... ¡Qué cambie! Asintió. Así que sin más demora abrí.
CASIMIRO: Y allí aparecí yo. En la penumbra se adivinaba mi silueta. Desnudo, amordazado, atado de pies y manos a la bicicleta estática. Se aproximaron lentamente. Mi pedaleo era cada vez más lento. Miré a María para darle lástima, pero Amparo se acercó y me arreó un sartenazo en el culo. ¡Ay! María rió como una posesa, le arrebato la sartén a mi mujer y se lió a darme sartenazos, en las nalgas, alternamente, nalga derecha, nalga izquierda, una, otra, una , otra. Pedaleé con todas mis fuerzas y la luz brilló de nuevo... como un nuevo amanecer... El principio de una nueva era... (Oscuro).
AMPARO: Casualmente hoy hace cuatro años que marchó Juan, dejando a María, su hija y su trabajo... una completa incógnita. Nadie sabe nada. Nadie sospecha nada. Es más, nadie se extraña de que en el vecindario vivamos siete mujeres abandonadas por sus maridos. Todos fueron a por tabaco y nunca más volvieron... es gracioso pero tampoco les parece chocante, que sean esas siete viviendas las que menos pagan en el recibo de la luz de toda la ciudad...
AMPARO: Estoy esperando a mi segundo hijo. Eva nació hace casi dos años... no se extrañen... no hay nada raro... el castigo divino fue perdonado. La reproducción asistida es la salvación. Ya no son necesarios los hombres... (Baja la intensidad de la luz, ella coge la sartén y la deja caer al suelo, sube la intensidad de la luz) bueno si, todavía son necesarios... ¡Qué iba a ser de nosotras sin el teflón y su antiadherencia!
FIN

