antigona


Actores:
Esther Machón
Alfonso S. Santamaría
Escenografía:
Lourdes Fernández y Marijo Velo
Vestuario:
Nati Gárcia
Estudio grabación:
Yuyo Hornazabal
Fotografía:
Alberto G. Ibañez
Diseño Gráfico:
elTripulante Dramaturgia y Dirección:
Pati Domenech

Producciones Abrego.
Público: Familiar.
Fecha de estreno: 17 de Enero del 2005.



“El teatro es un par de botas viejas calzadas por un lunático.
En las suelas se agrupan las letras, las frases, las escenas,
y dependiendo de como se ande, y de la luna
unas pisadas resultan como tragedia sangrienta,
y otras cálidas y suaves, dulce comedia de galán enamorado.
Cuando ya están cansadas de caminar muchos teatros, dando brincos
aparece un zapatero remendón, que es el autor,
con el cordón entrelaza las suelas nuevas
para que nosotros, las lunáticos,
sigamos recitando pasitos, bailando pasos y gritando puntapiés”.

JUGUEMOS AL TEATRO
Aunque a veces el juego se convierta en un asunto muy serio.
Permitir que la imaginación se abra camino a golpe de sonrisas y demostrar que lo absurdo es a veces lo verdaderamente sensato, no es un asunto baladí por tanto, aunque de juego se trate, y representa además nuestro reto en Pollos con clorofila.
Planteamos un disparatado juego de niños en el que los personajes de teatro sueñan con ser payasos de circo, para ello, guardamos fila en la ventanilla de “lo cotidiano” y cuando llega nuestro turno, anunciamos a voz en grito, que exigimos un mundo de fantasía que nos ayude a entender mejor la realidad.
Entre lo soñado y lo evidente hay un espacio intermedio, que puede estirarse como la goma de mascar y en el que lo “imaginable” se siente muy a gusto.
Hacer teatro dentro del teatro, es algo que encandila a los cómicos desde tiempos inmemoriales, y a eso jugamos, a poner un doble juego de espejos en el que los infinitos reflejos entre actores y espectadores, agranda la ensoñación, permitiendo vislumbrar en la puesta en escena de Pollos con clorofila la verdadera esencia del teatro.
Creemos y creamos un ámbito, en el que la transgresión cobra protagonismo, aquel, en el que la creación dramática vuela pletórica con las alas de la libertad, ya que, no existe nada mas gozoso que romper barreras de ficción, con la esperanza de hacer saltar por los aires algún día, lo mezquino y lo injusto que nuestros sentidos e inteligencia, soportan constantemente.
¿Qué pasa si te convierto en un pollo verde?.... ¿Y si te alimento con basura?...,dicen que somos lo que comemos, así que !basura eres y en basura te convertirás!.
Sería fantástico que en la cadena alimentaria todo el mundo fuera honesto, que nadie pusiera agua al vino, y pasase a la historia aquello de “te dieron gato por liebre”, pero señores, llegó la ciencia-ficción y hay que rendir cuentas al accionariado, así que, sálvese quien pueda pagarlo y lo demás son milongas.
En la obra, lo que se plantea como un inocente juego de niños, adquiere tintes dramáticos y se transforma en una reflexión sobre la calidad de los alimentos. Sin pretensiones científicas, ni moralizantes, aprovechamos la oportunidad que nos brinda la escena para denunciar algo tan evidente como cotidiano, la manipulación de los alimentos, y sus consecuencias.
“Teatro al servicio de...”, efectivamente, pero sobre todo teatro, mucho teatro, basado en el texto, y en la interpretación actoral.



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